¿Por qué es tan importante la rehabilitación temprana?
Iniciar la rehabilitación en las primeras horas después de una cirugía de rodilla puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida y meses de complicaciones. Los estudios muestran que la movilización temprana reduce el riesgo de rigidez articular y acelera la recuperación funcional.
La rehabilitación no empieza cuando ya no duele. Empieza desde el primer día, con el ejercicio correcto para cada momento.
Los 5 ejercicios esenciales
1. Flexión y extensión pasiva
Con el paciente en posición supina, el kinesiólogo ayuda a mover la rodilla suavemente entre 0° y 90°. Este movimiento estimula la circulación sinovial y previene la formación de tejido cicatricial.
2. Contracciones isométricas de cuádriceps
Sin mover la rodilla, contrae el músculo cuádriceps durante 5 segundos. Mantén y relaja. Repite 15 veces. Este ejercicio mantiene el tono muscular sin generar estrés sobre la articulación.
3. Elevaciones de pierna recta
Tumbado boca arriba, con la pierna sana flexionada, levanta la pierna operada hasta 45° y mantén 3 segundos. Baja lentamente. Fortalece cuádriceps e iliopsoas sin cargar la rodilla.
4. Flexión de rodilla en cadena cinética abierta
Sentado al borde de la cama, deja caer la pierna lentamente usando la gravedad. Luego flexiona activamente hasta donde el dolor lo permita. Aumenta el rango de movimiento progresivamente.
5. Marcha asistida con bastón
A partir del día 2-3 (según indicación médica), comenzar marcha asistida con bastón o andadera. La carga progresiva es fundamental para la correcta remodelación ósea y articular.
¿Cuándo aumentar la intensidad?
La progresión depende de cada paciente, el tipo de cirugía y la respuesta individual. En Linking evaluamos semana a semana para ajustar el plan y garantizar una recuperación óptima.
